Marc Cucurella, que será pieza clave para De la Fuente en este Mundial, repasó su trayectoria en el podcast 'La estrella que nos une', producido por la Real Federación Española de Fútbol. Entre los muchos temas que abordó junto a Joan Capdevila, el actual internacional español recordó especialmente su etapa de formación y la decisión que marcó su carrera: dejar el Espanyol para incorporarse a La Masia.
El futbolista de Alella confesó que el cambio no fue sencillo. Después de pasar seis temporadas en la cantera perica, recibió la llamada del Barça cuando todavía estaba en edad cadete. Una oportunidad que le generó muchas dudas pese a su vinculación sentimental con el club azulgrana.
"Tenía dudas con ir al Barça. Estaba cómodo en el Espanyol, llevaba muchos años y esto de cambiar no me gusta mucho", explicó Cucurella. "Mi familia siempre ha sido del Barça e iba al estadio con mi abuelo, pero dejé muchos amigos en el Espanyol. Me sabía mal marcharme, aunque para mi futuro era un paso importante", añadió.
Ya instalado en La Masia, Cucurella pasó por momentos de aprendizaje que marcaron su evolución como futbolista. Uno de ellos llegó tras una salida nocturna que estuvo a punto de costarle cara. "Recuerdo que salí una noche y al día siguiente tenía entrenamiento. Me tuvieron que venir a buscar. Llegué al entreno y no podía con mi vida. La controlaba y se me pasaba por debajo", relató.
Aquella experiencia provocó una conversación decisiva con su padre. "Me dijo que decidiera si quería salir de fiesta o apostar por el fútbol. Ahí entendí que estaba cerca de conseguir algo importante o de tirarlo todo por la borda", explicó.
Aunque llegó a debutar con el primer equipo azulgrana bajo las órdenes de Ernesto Valverde, pero la presencia de Jordi Alba como indicutible en el lateral hizo que Cucurella acabara buscando oportunidades lejos del Camp Nou. Pasó por el Eibar y el Getafe antes de dar el salto definitivo a la Premier League. Una decisión que, según admite ahora, cambió por completo su carrera.
"En España me estaba estancando. Me ponían de interior o de extremo y sentía que no terminaba de explotar. Mis agentes me dijeron que como lateral podía llegar mucho más lejos y tenían razón", aseguró.